domingo, 03 de septiembre de 2006

Mi padre

Mi padre es mi héroe. Aunque nunca se lo diga. Pero lo es. Un héroe anónimo, sin superpoderes ni publicidad. Sin doble vida ni una identidad secreta fascinante. No es Superman, pero sigue siendo mi héroe favorito.

Porque, aunque tiene motivos y ocasión para reprocharme mil cosas, nunca lo hace. Y porque aunque elegí una vida que, a veces, le ha hecho sufrir, siempre ha intentado respetar las decisiones que he ido tomando a lo largo de mi camino.

Y aunque le cuesta mucho decir con palabras que nos quiere, hemos aprendido a escuchar cómo nos lo grita constantemente en sus pequeños detalles. Porque vive para nosotros y trabaja por nosotros. Y le basta con respirar el ligero aire de felicidad que flota en nuestra casa. Y él ya es feliz con eso, con esa brisa de bienestar que deja cuando sale por la puerta, convencido de que sería capaz de comerse el mundo si el mundo supone una amenaza para nosotros.

Y es que mi padre, en realidad, para mí es más que un héroe. Porque le costó mucho convertir al niño caprichoso que fui en el hombre que ahora soy y que, a pesar de ser grande y fuerte, vuelve a verse perdido en muchas ocasiones y sigue necesitándole.

Aunque nunca se lo diga. Aunque quizás, algún día, me atreva a pronunciar estas sencillas palabras: Gracias por ser mi héroe. Te quiero.

Comentarios

Añadir un comentario