miércoles, 06 de septiembre de 2006

Mario

De Mario tengo grabado en la mente el tacto de su piel. Es menudo, redondo. Y su piel es muy suave. Y recuerdo su olor, su aroma. La sensación de estar enterrado en su pecho. El calor de su espalda.

Mario es una puerta abierta al mundo, que me mantiene conectado con el exterior, que lucha por sacarme de mí mismo, por enseñarme que ahí fuera hay un millón de posibilidades que simplemente esperan a que yo dé un paso...

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