miércoles, 13 de septiembre de 2006

Frustración

No es dolor lo que siento. Ni es rabia. Ni te culpo a ti por nada. Es frustración. Eso es lo que me sigue pinchando por dentro. Esa sensación de haber puesto toda la carne en el asador, de haber apostado fuerte y haber perdido.

Haber tenido delante una gran oportunidad, algo realmente bueno y grande. Y haber tenido que dejarlo pasar. Haber tenido que desaprovecharlo. Porque sí. Porque no estaba en mis manos y no tuve más remedio...

Es cierto que cuando una puerta se cierra, se abre otra. No quiero quedarme para siempre mirando a la puerta cerrada. No voy a hacerlo. Poco a poco iré descubriendo otros caminos, otras puertas abiertas. Dentro de poco podré cruzar algunas de ellas y volver a sentirme lleno de nuevo.

Pero, hoy por hoy, sigo teniendo un pequeño vacío en mi interior. Una frustración que me pincha por dentro...

Comentarios

Añadir un comentario

Autor: laura
Fecha: domingo, 14 de octubre de 2007
Hora: 13:24

¿y cómo llenar ese vacío? ¿cómo hacerlo? porque la frustración provoca ese vacío que no siempre podemos llenar. Y a veces nos volvemos ciegos para mirar a la puerta entreabierta, y nos quedamos pacientes, inquietos ante la cerrada, porque algo, cualquier cosa que habita en nosotros nos hace creer que la cerrada volverá a abrirse, y que esa persona volverá a asomarse para pedirnos perdón, para admitir que se equivocó.
Pero duele esperar, y duele, como tú perfectamente dices, esa frustración que sentimos y a veces no dejamos ver

Un beso,

laura