miércoles, 11 de octubre de 2006

Cuando no dices nada...

A veces te quedas callado. Y me miras. Todavía no he aprendido a leer lo que en esos momentos brilla en el fondo de tus ojos. Mi cabeza imagina cosas, imagina pensamientos. Dibujo en mi mente una sonrisa para tus labios. Creo una palabra amable. Cualquier cosa que me aleje de la angustia de pensar que una nube está cruzando por tu mente.

En otros momentos, simplemente, prefiero acomodar mi cabeza en tu regazo y sentir tu presencia. Notar tu calor. Oir tu respiración. Puedo abrir los ojos y mirarte. Ver cómo tu cara se ilumina cuando sonríes... Tu cara refleja lo mucho reído y lo mucho llorado durante todos estos años. Todo este tiempo en el que yo no estuve y tú tampoco. Qué bien habernos conocido. Qué suerte haber coincidido en esta vida... Me alegro de tener alguien a quien coger de la mano cuando estoy asustado. Alguien a quien besar cuando quiero entregarme.

Me gusta dormir a tu lado. Viajar contigo. Ser quien te saca de quicio. Quien te hacer reír. Me gusta lo que leo en tu mirada y lo que tus labios se han atrevido ya a pronunciar. Me gusta tu cuerpo menudo, tan diminuto junto al mío. Tan grande cuando logras llenar todos mis espacios. Cuando consigues, cada día, borrar los fracasos de mi mente.

Por eso tus silencios no son callados. Por eso dices tanto cuando no dices nada...

Comentarios

Añadir un comentario