domingo, 22 de octubre de 2006

Yo también

Le quiero. A él todavía no me he atrevido a decírselo. Porque tengo miedo de estar confundiendo los sentimientos, supongo. Es gracioso; como si tuviera de nuevo 17 años.

O quizás es demasiado pronto. No lo sé. Hay gente que cree en eso de las velocidades. Que si vamos demasiado rápido, que si todavía es pronto para esto o aquello. Yo no creo en eso, la verdad. Yo soy así y avanzo como avanzo. No pienso en si camino o corro como alma que lleva el diablo. Simplemente vivo. Siento. Me dejo llevar.

Es un silogismo sencillo. Me gusta estar con él. Me gusta hablar con él. Me gusta tocarle y besarle. Me gusta el sexo con él. Le echo de menos cuando no está. Pienso en él por la mañana cuando me despierto. Pienso en él por la noche antes de dormirme. Y si me planteo un futuro, él está ahí, a mi lado. Así pues, es sencillo. Conclusión: le quiero. Quizás simplifico demasiado, puede ser. Pero, oye, para una vez que no le doy cien vueltas a las cosas...

Sin embargo, todavía no me he atrevido a decírselo a él. He estado a punto varias veces, puedo jurarlo. Ese pensamiento ha cruzado mi cerebro en más de una ocasión. He llegado, incluso, a separar los labios y preparame para articular las palabras. Pero no lo he hecho. Algo me lo ha impedido. Creo saber qué es. Tengo miedo, sí. A estar confundido. O a asustarle con mi locura amorosa.

Pero supongo que, afrontando las cosas, lo que más miedo me da es que su respuesta no sea lo que yo quiero oir. Que no me diga "Yo también"...


Comentarios

Añadir un comentario