miércoles, 25 de octubre de 2006

Detractores

No es que tenga detractores. Ni mucho menos. No soy tan conocido como para haberme creado enemigos, afortunadamente. Bueno, alguno habrá por ahí que me haya puesto en su lista negra particular; no estoy pensando en nadie en concreto, pero mi cerebro no deja de enviarme imágenes mentales de Madrid...

En fin, decía que no creo tener detractores. Al fin y al cabo, además de mí mismo y de mi niño -me consta que me lee a diario- no creo que haya mucha gente interesada en este blog. De hecho, como habréis podido comprobar, los comentarios brillan por su ausencia. La verdad es que no sé si prefiero que los haya o no, debo confesar.

El caso es que yo suelo ser mi más severo crítico y detractor particular. Me planteo muchas veces por qué demonios escribo o si a alguien puede importarle o interesarle lo que cuento.

Sí, escribo como terapia, como herramienta de curación del alma (cursi que soy, por favor), es verdad; lo he dicho en alguna ocasión. Pero vamos, que eso mismo puedo hacerlo en un bloc de anillas y con un bolígrafo, no hay necesidad de publicarlo en la red.

¿Es egocentrismo? Puedo asegurar que no. Ni vanidad. No quiero que nadie me diga "Oh, qué bonito lo que escribes, qué gran autor eres". Si lo fuera, estaría ganándome la vida con la literatura y forrándome como J.K.Rowling, la de Harry Potter. Aunque, bueno, no es que sea una gran escritora, cierto. Pero, oye, si me tuviera que dedicar profesionalmente a escribir, preferiría estar forrado como ella o tener el talento de Stephen King. Lo que pasase primero.

Pero vamos, que llegué tarde al reparto de talentos, así que no soy escritor ni actor ni músico ni pintor ni nada de eso. Soy un simple oficinista, gordito y maricón, que publica sus pajas mentales en un blog. Bueno, al fin y al cabo, no soy tan distinto de otros cientos de miles de personas que hacen lo mismo por todo el mundo.

Pero volviendo al punto -es que me pongo a escribir y se me va la pinza-, decía que el motivo de no guardarme para mí solito lo que escribo no es la vanidad. Es exhibicionismo. Ya lo dije en mi primer artículo ("Pornografía", 1 de septiembre): se trata de desnudarte impúdicamente ante los ojos de cualquiera que pueda entrar en tu blog. Tampoco es tan grave; no es como si me dedicara a echar polvos en la calle (cosa que, debo confesar, he hecho en alguna ocasión) o fuese por ahí en gabardina enseñándole el rabo a las niñas que vuelven de la escuela (algo que, evidentemente, ni he hecho ni pienso hacer, por motivos obvios).

Total, que si estás leyendo esto o cualquier otro artículo y piensas "Este tío es un exhibicionista emocional", probablemente tienes toda la razón. Y si lo que piensas es "Vaya, yo también he sentido algo parecido" o "A mí también me ha ocurrido esto", pues magnífico. No te sientas raro. Al fin y al cabo, en todas partes cuecen habas. No iba yo a ser menos... ni tú, por supuesto.


Comentarios

Añadir un comentario

Autor: pasion_de_vivir
Fecha: lunes, 06 de noviembre de 2006
Hora: 21:50

JAJAJAJ me hace gracia lo que pones ahí!!
pues si !! si se lee lo que escribes y yo hago igual... para mi es una forma de desahogarme !! mis cosas que no me gustan y estan ahi .... piensa que es una terapia ... y efectiva ... a mi me encanta escribir
(( seré tan cursi como tu)) jajajajaja
hasta otra