domingo, 19 de noviembre de 2006

Bienvenida

Llegó sin avisar. Se instaló por ahí, en algún lugar, no sé exactamente dónde. Es como un dolor de cabeza leve y constante. Al principio, casi no te das cuenta de que está ahí. Pero, con el paso del tiempo, te sientes más cansado.

Es un dolor nuevo. Este no me atormenta. No me pincha. No me rasga. No me duele, por decirlo de algún modo. Pero está ahí. Molesta. Cansa. Y, al final, desespera.

Tiene remedio. Es un remedio sencillo, fácil, breve. Pero difícil de encontrar. Carísimo. Y peligroso. Demasiados efectos secundarios. Cuesta atreverse a utilizarlo...

Ojalá te atrevieras. Ojalá quisieras.


Comentarios

Añadir un comentario