jueves, 30 de noviembre de 2006

Jofre

Huma Rojo en Todo sobre mi madre, haciendo suyas las palabras de la Blanche de Un tranvía llamado deseo, afirmaba que siempre había confiado en la bondad de los extraños.

Para mí ya no es un extraño. Han sido muchas las horas compartidas. Muchas las palabras cruzadas. Y tantas risas... Es verdad lo que dicen, reírse junto a alguien une mucho.

Para mí se ha convertido en una de esas personas imprescindibles. Alguien de quien necesito saber periódicamente. Alguien que me importa mucho y de verdad.

Siempre tiene una palabra para mí. Y siempre sabe lo que decir. Y también lo que callar. Y si me nota triste, sabe cómo hacerme sonreír.

Empezó siendo un extraño en cuya bondad confié ciegamente. Y no me equivoqué, claro está. Eso de equivocarme me pasa con los hombres, pero no con los amigos... Porque ahora es mi amigo. Con letras mayúsculas y la boca bien grande. Porque se lo ha ganado. Porque se lo merece más que muchos y muchas. Porque confío en él tanto que sería capaz de poner mi vida en sus manos.

A pesar de que esté lejos. A pesar de que no podamos vernos tanto como nos apetecería. A pesar de que él tenga sus cosas y yo tenga las mías. A pesar de todo, está a mi lado, muy cerca.

Sé que me lees. Y sabes que estas líneas son para ti. Muchas palabras que se pueden resumir en una. Gracias.


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