miércoles, 29 de noviembre de 2006

Voy a ser yo

Todavía sigo pensando que voy a ser yo...

Sé, porque tú mismo lo confesaste, que te han hecho daño en el pasado. Bueno, ni te cuento lo mío... tú ya sabes todo de mí. El corazón roto en un par de ocasiones. Algún fracaso. Algún dolor. Desilusiones... Pero tampoco voy todo el día llorando por las esquinas. Y, si lo hago en alguna ocasión, seco mis lágrimas, recupero la compostura, saco mi mejor sonrisa... y vuelvo a soñar.

Incluso a veces he llegado a pensar que estoy mejor sin amar. No hay amor, no hay dolor. No hay hombres, no hay lágrimas. Pero, definitivamente, estoy hecho de otra pasta.

Volvamos a ti. Sé que tu vida ha sido... bueno, diferente a la mía. Que nada de caminos paralelos. Yo he ido bastante recto, con mis recodos, mis curvas, algún cambio de dirección... A ti habría sido imposible seguirte en todos estos años.

Quizás por eso, nada de lo que hago es suficiente para hacer que pares de moverte. No te gusta perder el tiempo y quieres seguir comiéndote la vida a mordiscos.

Pero, ¿sabes?, todavía tengo la esperanza de que, el día que decidas amar profundamente a alguien, voy a ser yo.

Quizás ese día esté más cercano de lo que ambos pensamos. No lo sé, sinceramente. Hace tiempo que tengo la bola de cristal en el taller. Últimamente, falla más que una escopeta de feria así que, simplemente, he decidido dejar de adivinar el futuro.

Volvamos de nuevo a ti. Tendrás que parar algún día. Establecerte. Crear un hogar, vivir bajo un techo, encender la hoguera y sentarte a dejar que el fuego caliente tus manos -siempre frías-, tus pies -siempre helados-, tu cuerpo... tu corazón.

Y ese día, si la suerte acompaña, si el tiempo es bueno y no llueve demasiado, decidirás que ha llegado el momento de entregarte a alguien. Y sigo teniendo esperanza: ese alguien voy a ser yo.

No puedes seguir cerrando los ojos a la realidad, mirando para otro lado con tal de no verme tal y como soy, tal y como me estoy mostrando. Que no me mires, que no quieras verme, no va a cambiar las cosas. Estoy enamorado. Sí, te quiero. Es difícil oirlo, ¿verdad? Mucho más aceptarlo, ya lo verás. Tampoco es fácil para mí decirlo, saber que podrías desgarrarme el pecho, arrancarme el corazón y tirarlo a la basura. Pero sé que no. Porque sé que voy a ser yo. Porque soy yo quien te ama. Aunque no quieras escuchar cómo lo grito.

Pero, seguro, algún día querrás oirlo, podrás aceptarlo. Y entonces sabrás que ha llegado el momento de que tú seas quien lo diga. Y habrá alguien allí para escucharlo. Y ese alguien... voy a ser yo.

Sabes que al final, pase lo que pase, aunque nieve en todas las montañas del mundo y el blanco cubra hasta el último tejado de los valles, al final voy a ser yo. No habrá elección. No hará falta... voy a ser yo.

Aunque ahora te asuste mirarme a los ojos. Aunque te tapes las orejas para no escuchar las palabras dulces que, sin embargo, te hacen tanto daño.

Llegará un día que será todo para mí. Todo tu tiempo, todo tu espacio. Todas tus ansias e ilusiones. Todos tus proyectos. Llegará un día en que seré yo.

Cuando ames. Cuando por fin aprendas a amar a alguien... sabes que voy a ser yo.


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