viernes, 01 de diciembre de 2006

Batalla ganada

Mi padre, mi superhéroe, ha ganado una de las batallas más importantes en su vida. Lo ha hecho sin grandes explosiones, ni secuencias espectaculares, ni efectos especiales hechos por ordenador. Sin efectismos ni estruendo. Pero ha sido el ganador.

Poco a poco. Silenciosamente. Con constancia. Sin desfallecer. Aunque a veces estuvo tentado de tirar la toalla. Al fin y al cabo, mi padre es un superhéroe pero, en el fondo, es sólo un hombre que supera la cincuentena y ha pasado toda su vida trabajando.

Pero mi padre ha salido vencedor. Ha derrotado al enemigo silencioso, a ese que no tiene risa malvada sino corbatas de seda y trajes caros. A ese que, a diferencia de mi padre, no lucha por su medio de vida, sino por pura diversión. Por racanear cuatro cuartos que, en el fondo, ni necesita.

Por eso, hoy más que nunca. Estoy cerca de mi padre. Y de todos los superhéroes anónimos que, como él, salen cada día a comerse el mundo para que el mundo no se coma a los suyos.

Mi padre. El superhéroe. El mejor. ¡Eres un gran tipo, viejo!


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