sábado, 02 de diciembre de 2006

La última vez que lloré

La última vez que lloré fue de alegría. Porque mi padre, mi héroe favorito, había vuelto a ganar... Porque toda esa lucha lo estaba consumiendo por dentro. Aunque no hablara -como suele ser habitual en él-, lo veíamos. Sus ojos no eran los de siempre. La sonrisa se le había borrado del rostro hacía semanas. Porque mi padre empezaba a no ser mi padre, sino una persona oscura y triste que vagaba por la casa sin saber muy bien qué hacer o a dónde ir.

Por eso lloré cuando el superhéroe ganó la batalla. Porque mi padre volvía a ser mi padre, el de siempre.

Pero también recuerdo la última vez que lloré por la tristeza de no tenerte aquí. Por la tristeza de sentirte tan lejos. Por la soledad a la que me estabas castigando.

Porque me niegas el pan y la sal. Porque te cuesta pronunciar las palabras que son como un bálsamo para mis dolores. Porque evitas darte del todo, como si temieras que pudiera devorarte por completo.

La última vez que estuve triste y lloré, fue por ti.

Y porque quise y me dió la gana, supongo. Como dice Shakira, lloro una vez al mes, sobretodo cuando hay frío. Pero seguir amándote es inevitable.


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