sábado, 02 de diciembre de 2006

Presente imperfecto, futuro indefinido

No sé si alguna vez la tuve, la verdad, pero si existió en mí una habilidad para mirar hacia delante y adivinar el futuro, se ha esfumado. Ahora mirar al futuro me da vértigo.

Entrecierro los ojos, aprieto los párpados, fuerzo la vista, miro más allá. Nada. Ni un leve atisbo. No hay nada visible ante mí.

Intento saber si estarás allí o no. Qué importante, qué imposible! Qué osado! Acabo riéndome a carcajadas, casi como enloquecido... Si ni siquiera sé si yo estaré allí.

Ahora lo tengo claro. No sirve de nada pensar en algo que no existe. Que todavía no es. Me preocuparé cuando sea. Cuando esté allí. Cuando llegue. Pero no antes.

Claro que me gustaría que estuvieras en mi futuro. Por supuesto. Pero no depende de mí. Y creo que ni siquiera depende de ti. La vida es mucho más grande que nosotros dos, admitámoslo. Dentro de un año sabré si sigo en tu vida y tú sigues en la mía.

Pero dentro de un año ahora no existe. Son sólo números negros y rojos en un calendario. Previsiones, proyectos, sueños, ilusiones. Nada tangible. Nada que sentir. Nada por lo que preocuparse.

La leña que tengo hoy en la hoguera es la que seguirá calentando mi corazón. La leña de mañana simplemente no existe. No puedo esperar que me caliente, porque todavía no es, no está, no la tengo.

Pero hoy... hoy es un gran día. Hoy tengo el mundo en mis manos, el corazón lleno de vida, la mente llena de ideas. Esta noche las pondré todas bajo mi almohada... Si hay suerte, cuando vuelva a despertarme estarán todas allí.


Comentarios

Añadir un comentario