lunes, 04 de diciembre de 2006

Víctima de un error

Todo el fin de semana dando vueltas. No, no es que haya estado de marcha ni de viaje. Es que el viernes por la mañana me cortaron el agua. Vale, al que haya gritado "moroso" voy a hacer que se coma sus palabras.

Llamé a averías. Nada, ninguna avería detectada en mi zona. Como tengo la suerte de trabajar delante de la oficina de la compañía de aguas, me pasé por allí a la hora del desayuno. Según la chica, todo estaba correcto, no había ningún problema de pago y si no tenía agua era porque algún vecino había estado trasteando en el cuarto de contadores.

Sí, claro. Todos mis vecinos se aburren tanto que no tienen otra cosa que hacer que pasarse el día en el cuarto de contadores. Pero, por supuesto, esa argumentación (que ni siquiera me molesté en explicarle a la chica) no servía de nada. Así que cuando llegué a casa por la tarde, bajé al cuarto de contadores.

Sorpresa! El cuarto estaba cerrado con llave. Lógico, por otro lado. Como llevo poco viviendo aquí, no tenía ni idea de quién era el presidente de la comunidad de vecinos (nada de chistes sobre "Aquí no hay quien viva", por favor). Llamé a la empresa que lleva la administración de la finca y lo pregunté. Resulta que era mi vecina (y yo sin enterarme!).

Total, que fui a hacerle una visita a mi vecina (muy desconfiada, pero muy amable, típico carácter de estos parajes). La presidenta de la comunidad no era tan poderosa como yo creía. No tenía la llave del cuarto de contadores.

Plan B: esperar a que llegara la empresa que se encarga de hacer la limpieza de la escalera, puesto que ellos sí tienen la llave porque guardan los trastos allí. Pero, por supuesto, no todo era tan fácil. Los de la limpieza no venían hasta el lunes.

A todo esto, yo me iba a pasar el fin de semana fuera. Así que, como no había más que hacer, me fui.

Esta mañana, al salir de casa, me he encontrado a los de la limpieza en la escalera y, aleluya, el cuarto de contadores del agua abierto. He entrado y... lo que viene después es altamente vulgar, así que no lo reproduciré. Baste decir que me cagué en todo lo que se menea cuando vi que la compañía había precintado el contador de agua que corresponde precisamente a mi piso.

He ido a trabajar y, de nuevo, a la hora del desayuno he pasado por la oficina de la compañía de aguas. De nuevo, la chica me ha dicho que todo estaba al corriente, que no había problemas de pago y que, si tenía el contador precintado era... por un error.

Así que alguno de mis vecinos es un moroso que ha estado disfrutando de agua todo el fin de semana... mientras yo me jodía.

Evidentemente, me acordé de la madre del vecino moroso pero, sobretodo, de la madre y del padre del operario inútil que se equivocó de contador. No soy vengativo, pero espero que tenga problemas de erección durante los próximos seis meses.

Por supuesto, la amable chica que me ha atendido ha llamado a toda prisa a los operarios de la compañía para que pasaran por el edificio para desprecintar el contador. Me he tenido que morder la lengua para no decir que esperaba que el operario que iba a desprecintar el contador no fuera el mismo idiota que lo había precintado erróneamente.

Al llegar a casa por la tarde, lo primero que he hecho es meterme en la cocina (lo que queda más cerca de la puerta de la calle) y abrir el grifo. Tras un segundo de pánico, porque de allí no salía ni aire... he respirado aliviado. Volvía a tener agua. Me ha faltado tiempo para dejar la bolsa en la mesa del comedor, tirar el abrigo sobre el sofá, despelotarme por el pasillo y meterme en la ducha. Que conste que el sábado y el domingo me pude duchar, porque he pasado el fin de semana en casa de mis padres. Pero eso de tener agua en casa de nuevo... y poder disfrutar de tu propia ducha, no tiene parangón.

Y, por si las moscas, he comprado una llave universal de cuartos de contadores... tócate los huevos, pero pides eso en una ferretería y existe!


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