Dos que vienen, uno que se va
Este fin de semana he sido feliz. Vale, lo he dejado con mi novio. Pero eso es sólo un pequeño detalle. Ya me lo esperaba y sólo estaba aguardando a que cayera la bomba. Pero la iba viendo caer sobre mi cabeza ya hace varios días...
Pero, como decía, he sido feliz. He conocido a dos personas a las que hacía muchísimo tiempo que quería conocer en persona. Llevaba meses hablando con ellos por el messenger y viéndonos de vez en cuando con la webcam. Maravillas de la tecnología.
Aunque nada como el cuerpo a cuerpo. Como el sentir un cálido abrazo que llevas semanas esperando. Oir muy de cerca la voz de una persona a la que quieres muchísimo.
Ellos llevaban ya mucho en mi vida. Han sido amigos, consejeros, terapeutas.. Pero ahora están todavía más cerca. La conexión ha sido inmediata y la química, espectacular. Ríete tú del Quimicefa!
Ya dije que con los hombres me equivoco a menudo. Pero con los amigos nunca. Y ellos son grandes amigos. Mis grandes amigos. Los siento cercanos, cálidos, familiares. Y tras una hora juntos, parecía ya que hubiésemos pasado años en compañía.
No son tópicos ni frases bonitas. Es una verdad desnuda. Se han dado por completo, sin reservas. Como yo lo he hecho.
Ya tengo ganas de volver a verlos. Queda poco, muy poco. Afortunadamente.
Para volver a decirles cuánto les quiero...
Pero, como decía, he sido feliz. He conocido a dos personas a las que hacía muchísimo tiempo que quería conocer en persona. Llevaba meses hablando con ellos por el messenger y viéndonos de vez en cuando con la webcam. Maravillas de la tecnología.
Aunque nada como el cuerpo a cuerpo. Como el sentir un cálido abrazo que llevas semanas esperando. Oir muy de cerca la voz de una persona a la que quieres muchísimo.
Ellos llevaban ya mucho en mi vida. Han sido amigos, consejeros, terapeutas.. Pero ahora están todavía más cerca. La conexión ha sido inmediata y la química, espectacular. Ríete tú del Quimicefa!
Ya dije que con los hombres me equivoco a menudo. Pero con los amigos nunca. Y ellos son grandes amigos. Mis grandes amigos. Los siento cercanos, cálidos, familiares. Y tras una hora juntos, parecía ya que hubiésemos pasado años en compañía.
No son tópicos ni frases bonitas. Es una verdad desnuda. Se han dado por completo, sin reservas. Como yo lo he hecho.
Ya tengo ganas de volver a verlos. Queda poco, muy poco. Afortunadamente.
Para volver a decirles cuánto les quiero...

