martes, 23 de enero de 2007

Progresa adecuadamente

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Pues sí, progresa adecuadamente. Mi adicción al tabaco, digo. Porque, si seguimos a este ritmo, en unos 10 años habré logrado dejar de fumar por completo y no tendré ningún tipo de adicción psicológica al cigarrillo.

Vale, he logrado reducirlo. Casi a la mitad. Y mi marido dice que, para lo que fumo, ya me saldría a cuenta dejarlo. Pero es que no puedo. No sé si son mis nervios naturales, la situación que estoy viviendo, el estrés en el trabajo... El caso es que me planteo dejar de fumar y me pongo malísimo. Malísimo y de mal humor. Y aunque lo del mal humor ya es natural en mí, cuando estoy sin humos, tengo todavía más malos humos.

A decir verdad, cada vez que se me acaba un paquete de cigarrillos, digo que dejo de fumar. Claro, lo dejo hasta que vuelvo a comprar cigarrillos, como hoy. Ayer lo dejé. Esta mañana me he vuelto a enganchar.

Por suerte, mi marido, aunque no es fumador, no es un imbécil. Y lo digo porque una vez tuve un "novio" (miren, pongan ustedes entre las comillas la palabra que quieran porque por más que lo pienso y lo repienso, a estas alturas del cuento y después de muchos meses, todavía hoy no sé qué tipo de relación tuve con Juanjo)... bueno, pues como iba diciendo, tuve un... tuve un Juanjo que era un completo imbécil: fumaba, igual que yo, y además la misma marca de cigarrillos... pero una vez tuvo el morro de decirme que no le gustaba besarme porque yo fumaba. Lo dicho, un imbécil. Opinión contrastada, además, con todas aquellas personas a las que les he contado esta anécdota.

Bueno, seguiré con mis intentos. Mis pulmones lo agradecerán, mi aliento lo agradecerá, mi bolsillo lo agradecerá, el Ministerio de Sanidad lo agradecerá. ¡Qué bien, qué contentos vamos a estar todos cuando logre dejar de fumar!


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