martes, 06 de febrero de 2007

Chaval, te repites

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El otro día me dí cuenta de que me estoy repitiendo. Escribí un artículo titulado "Susto", publicado el 25 de enero. Resulta que el 15 de noviembre ya había publicado otro artículo con ese nombre. Algo, por otro lado, bastante plausible, ya que se trata de una palabrita corta y de uso muy común.

Pero no me refiero a eso. Lo que quiero decir es que hay sentimientos que se repiten. Sensaciones de las que ya he hablado que, de repente, vuelven a estar ahí. Y no sé de qué otra manera poder hablar de ellas. Porque lo que tenía que decir, ya lo he dicho y punto. Tampoco vamos a estar aquí dándole vueltas a todo, vamos, digo yo.

Aunque, claro, de ahí a que lo mío sea "un sinvivir" como algún imbécil me dijo alguna vez...

En fin, que no me quiero poner de mal humor, que ya quedó claro que tengo muy mala leche.

El caso es que, volviendo al tema, lo de fuera cambia. Todo cambia. Todo pasa. La vida se transforma. El mundo evoluciona. Me pasan cosas nuevas, aunque estén teñidas de la rutina que ya conozco. Siempre hay una anécdota aquí, una conversación allá, una reflexión, una polémica, una canción de moda o una noticia sorprendente.

Pero yo no me muevo. Mis sentimientos no se mueven. Lo que quiero, lo que pienso, lo que siento, lo que anhelo... Eso no ha cambiado. Por lo menos, no ha sufrido grandes cambios en los últimos meses.

Y no sé si eso es bueno o es malo. Ni siquiera sé si es del todo cierto. Quizás alguien, desde fuera, pudiera decirme ahora mismo que he cambiado muchísimo. Supongo que todo es cuestión de enfoques y puntos de vista.

De una cosa sí estoy seguro. A mí no me pasa como a Santomé. Yo no tengo dudas. Sé que no estoy reseco. Sentimentalmente, digo.


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