martes, 13 de febrero de 2007

Martes 13

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Es un día perfecto para hablar de supersticiones. Martes y trece. No los de la tele, los de las nocheviejas, los de la empanadilla, la bicicleta sin sillín PN, las hermanas Sor Bete y Sor Teo de la Lotería del Niño, Paca Carmona, las sevillanas pijas, ‘mi marido me pegga’, ‘ooooy, fíjate’ o el gag con Encarna Sánchez e Isabel Pantoja...

No. No esos Martes y Trece. El otro. El de ‘Trece y martes, ni te cases ni te embarques’. La verdad es que casarse en martes es muy modernito (en el peor sentido de la palabra). Pero allá cada uno con sus gustos.

Volviendo a las supersticiones. Hay quien las tiene y hay quien piensa que son tonterías. Yo, sinceramente, creo en algunas de ellas.

Lo del martes y trece, para empezar, no me afecta. Al fin y al cabo, en otras culturas el día que da mala suerte es el viernes trece. Claro que si eres norteamericano y adolescente y vas de acampada, es normal que pienses que el viernes 13 da una mala suerte de morirse, sobretodo cuando te están abriendo en canal con una motosierra o cualquier otro adminículo afilado y cortante...

Películas aparte, en lo de los espejos rotos y los 7 años de mal fario tampoco creo. Ni en lo de los gatos negros. Al contrario, me encantan los gatos negros. Para eso soy muy centroeuropeo: allí opinan que a los gatos negros hay que tratarlos bien.

Me da igual si el sombrero está encima de la cama o debajo. La barra de pan puede estar del derecho o del revés, yo como igual de bien.

Y respecto a lo de pasar por debajo de una escalera, no suelo hacerlo. Pero no es por superstición, sino por seguridad: es para evitar que al operario de turno se le caiga una llave inglesa y me abra la cabeza como un melón maduro.

En cambio, toco madera siempre y cuando no tenga patas. Me toco la cabeza haciendo cuernos con la mano o, mejor aún, me palpo el cojón izquierdo cuando veo un coche de muertos. No soporto ver unas tijeras abiertas. Si derramo la sal, tiro un puñaíto por encima de mi hombro. Y cuando pido un salero en la mesa, jamás lo cojo directamente de la mano del que me lo ofrece.

Oiga, manías tenemos todos... Para saber más sobre el tema, recomiendo un par de canciones. Tocar madera de Manolo Tena y Toca madera de Joan Manuel Serrat.

En fin, que lo de la suerte, buena o mala, es como lo de las meigas. O como lo del Guadiana. O un estado mental. Vaya usted a saber...


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