martes, 13 de febrero de 2007

Marrubi

Imagen

Hace justo dos meses que escribí un artículo llamado 'Mermelada'. ¡Qué equivocado estaba entonces!

Pensé que alguna vez habías sido delicioso y brillante, que alguna vez habías estado lleno como el bote de mermelada que compré -sí, porque lo compré yo- en Francia.

¡Qué ciego estaba! Siempre estuviste vacío. Siempre. Nunca hubo nada dentro de ti. Cuando llegaste a mí ya venías triste, vacío, cansado, arrugado como un trapo demasiado usado.

Qué triste, ¿no? Qué pena tener que vivir como tú. Sin sentir.

A veces, no obstante, es bueno mirar atrás. Volver la vista y sonreir porque, por fin, uno comprende y se da cuenta... ¿Eres tú el que mira atrás y se sonríe? ¿Crees que te di algo? Sigues tan necio. Siempre fuiste un poco idiota... No te di nada. Teniendo en cuenta todo lo que tenía dentro, no te llevaste ni una parte ínfima. Así que no sé por qué tu sensación de triunfo... Supongo que vivir engañado te reconforta.

¿Rencor? No. No eres tan importante. Ni mucho menos. Simplemente un sentido estético de la catarsis. Algo que hay que ir sacando, poco a poco, en el momento adecuado. Algo que nunca fue importante, que nunca dejará huella. ¡Qué triste vivir así! Sin dejar huella en nadie... Pobrecito. Estoy casi tentado de sentir pena por ti.

Pero no creo que tengas tanta suerte. Hoy no, por lo menos.

Afortunadamente lo mejor de mí, mis mejores momentos, mis besos más sinceros, los tenía todos guardados.


Comentarios

Añadir un comentario