A vueltas con los niños (otra vez)
No recuerdo haber tenido demasiados sueños de futuro durante mi infancia. Siempre me gustó mucho la música, pero no recuerdo haber fantaseado con ser cantante o compositor. Ni siquiera director de videoclips.
A pesar de que fui locutor de radio durante unos años, es algo que me llegó de casualidad. No era un proyecto de mi infancia. Yo, de pequeño, quería ser profesor. Ni futbolista, ni bombero, ni astronauta. Profesor. Y de inglés, además.
Sin embargo, lo que sí recuerdo haber tenido siempre claro cuando era un niño -digamos que desde los 8 ó 9 años- es que me quería acostar con hombres. Bueno, eso y que quería tener hijos. Más tarde me di cuenta de que eran dos cosas un poco incompatibles.
Y luego crecí. Pasaron muchos años. Y me empecé a acostar con hombres.
Y seguí creciendo. Creciendo y madurando. Y volvieron las ganas de tener niños.
Si algún día soy el orgulloso padre de una niña, me gustaría que se llamara Carmen... como su abuela. ¿Y si es niño? Pues no lo sé, quizás como su padre.
Y el puto reloj biológico sigue ahí. Haciendo tic tac, tic tac...

