miércoles, 21 de febrero de 2007

Tragos de hipocresía

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Aparecido en LaVanguardia.es:

"El Gobierno congela el proyecto de la Ley del Alcohol por falta de consenso con el sector del vino y con el PP

Madrid (EUROPA PRESS).- La ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, anunció esta tarde que su Ministerio y el Gobierno han decidido interrumpir la tramitación del proyecto de Ley para prevenir el consumo de alcohol entre menores por haberse convertido, según Salgado, en un tema de confrontación y de enfrentamiento electoral.

Con esta decisión, la ministra y el Gobierno esperan que la salud de los menores deje de utilizarse como argumento electoral de cara a las próximas elecciones de mayo."

Ahora resulta que el Ministerio de Sanidad paraliza la tramitación del proyecto de ley contra el consumo de alcohol. Porque se está usando la salud de los jóvenes con fines partidistas, según dicen. Por eso mejor esperar a después de las elecciones municipales de mayo. No vaya a ser que se nos vuelvan en contra los votantes de La Rioja, de Jerez, de Jumilla, del Priorat, del Penedés...

Además, no hay consenso con el sector del vino. Lo cual viene a significar doblegarse ante las bodegas. Porque el vino, no nos engañemos, es igual de malo que cualquier otra bebida alcohólica. No precisamente porque tenga alcohol, sino porque requiere, igual que la cerveza, el whisky o la ginebra, un consumo responsable. Pero los señores productores de vino no quieren que se les ponga en el mismo saco que a los fabricantes de vodka. Es decir, el mensaje del sector vinícola es: todas las bebidas alcohólicas son malas excepto el vino.

Por todo esto, la ministra Salgado decide parar las máquinas. Puta hipocresía, en cualquier caso. Ya le dio por perseguir a los fumadores, pero sin prohibir el tabaco, porque el Estado gana mucho dinero con los impuestos que graban cada cajetilla de tabaco. Y ahora más hipocresía.

De momento, paralizamos la ley. El fin último es que los jóvenes no consuman alcohol. Ahora que hemos conseguido que no fumen, vamos a hacer que no beban. Pero, de momento, les damos una tregua. Hasta después de las elecciones municipales pueden seguir los botellones, las borracheras, los comas etílicos, los accidentes de tráfico... Total, no hay prisa: no son cosas urgentes, ni graves, ni siquiera son un problema. Así que lo paramos todo. Inmovilismo. Una gran solución.


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