Frágil
La fragilidad de la vida acecha. Siempre. Y a veces sientes el aliento de la tragedia en tu propia nuca. A veces el drama está lejos y puedes actuar como un simple espectador, pasivo e indolente. A veces, sin embargo, la desgracia está tan cerca que puedes sentir su peso sobre tu espalda.
A veces tengo la sensación de que camino por un precipicio. Un mal paso, un tropiezo, cualquier duda, cualquier titubeo. Cualquier traspiés puede hacerme caer. Y llegar a tocar fondo.
A veces me siento frágil. Quizás porque estoy demasiado solo. O puede ser que me sienta solo porque soy frágil.
Últimamente tengo algunos ratos negros. Las cosas pasan ante mis ojos en gris y en sepia y en marrón. Y yo no puedo mirar ni puedo tocar. Y me balanceo y me balanceo. Y mis rodillas se doblan y mi cuerpo pesa tanto como si estuviera muerto.
Y siento a la puta tragedia respirar tras mi nuca. Lentamente. Como acechando.
Y me gustaría echarme a correr. Pero no puedo.

