sábado, 24 de febrero de 2007

Sábados

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Me gustan los sábados porque puedo bajar a hacer la compra temprano por la mañana, para no encontrar cola en el súper. Porque puedo ir al mercado de la ciudad donde vivo, a por verdura recién recogida y fruta fresca.

Me gustan los sábados porque puedo comer pasta, ponerme púo de chocolate y echar la siesta "viendo" lo que sea en la tele.

Me gustan porque puedo ir a la playa a pasear o a dar una vuelta a un centro comercial, a vagar por entre las tiendas. Y comprar algo si la economía lo permite.

Me gustan los sábados porque puedo escoger pasar el día en el sofá sin hacer nada, tumbado todo el día, medio desnudo o medio vestido, pensando o sin pensar, leyendo o viendo la tele. O dormitando.

Me gustan los sábados porque puedo comer chucherías, pedir la cena a un restaurante chino o ver el fútbol esperando a que llegue la pizza que encargué.

Me gustan porque puedo ver películas o series o programas. O rendirme a los ataques de nostalgia y ponerme cualquier DVD antiguo. O echarme una partida con la Play, que la tengo abandonadísima a la pobre.

Y me gustan porque puedo salir. Socializar. Tomarme algo. Bailar hasta morir. Bailar hasta deshidratarme. O bailar hasta estar cansado.

Y porque puedo irme tarde a dormir. Tan tarde como quiera. Cansado, pero feliz.

Pero sobretodo me gustan los sábados porque es el día en el que estás a mi lado. Todo el día. Y eso me hace sentir vivo.


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