Distancias cortas
Lo primero que hago todas las mañanas es encender el móvil y recibir el SMS que me envías siempre antes de irte a dormir. Y después te envío yo un mensaje para que sepas que ya me he despertado y que me voy a trabajar.
No hay día en que no me parezca ver tu cara entre la gente mientras camino hacia el trabajo, en que no me pregunte si te gustaría el color que tiene el cielo esa mañana o la canción que estoy escuchando en ese momento.
Y me parece que estás junto a mí. Si cierro los ojos te veo, te oigo, puedo oler tu colonia, sentir el calor de tu piel en mi nuca, el peso de tu cuerpo a mi lado. Y mi mente sigue acortando distancias. Esperanzada.
Y hasta mi corazón se pone de acuerdo. Desde hace unas semanas, late al ritmo de tu nombre.

