Esperanza perdida... (Yo sabía que no)
Lo sabía. Siempre lo supe, de hecho. El problema era que no lo quería aceptar. No hay más ciego que el que no quiere ver, ya lo dicen.
La esperanza estaba perdida. No volvió nunca. Jamás pude recuperarla. Ni quise. Me di cuenta de que aquello no era bueno para mí. Afortunadamente, me di cuenta.
No es que yo sea más listo que nadie. Es, simplemente, que el tiempo me acabó dando la razón.
El tiempo, que ahora ha pasado. La esperanza, que ahora ha vuelto.
No es la misma. Ya no es la misma.
Esta es mejor.

