El día del padre
Hoy es el día del padre. Yo no lo soy -aunque no por falta de ganas-, así que me ahorro tener que recibir como regalo una corbata. No sabría qué hacer con ella, porque no uso.
Mi padre tampoco recibirá una corbata. Él tampoco usa nunca, así que sería absurdo regalarle una. Debo confesar, no obstante, que tampoco sé exactamente qué le voy a regalar...
El regalo para mi padre, sin embargo, no es un regalo por el día del padre. Es de aniversario de bodas: hoy hace 33 años que mis padre y mi madre se casaron. Se casaron entre ellos, claro. Y aguantan, que ya tiene mérito.
Parecen momentos lejanos e insignificantes. Pero tienen una importancia crucial en mi vida: si mis padres no se hubieran conocido, yo no sería quien soy. Ni siquiera estaría aquí, de hecho. Por eso me gusta especialmente este día. Porque me gusta ser quien soy. Y me gustan mis padres. A pesar de todo, me gustan... y los quiero, aunque no se lo diga nunca.

