Buscando entre el centeno
Estoy leyendo El guardián entre el centeno de J.D. Salinger. Nunca me llamó la atención especialmente. Pero fue un regalo. Y, como norma general, libro que cae en mis manos, libro que me leo.
Hay novelas que aguantan muy mal el paso del tiempo. Aunque este no es el caso. Lo que le pasa a ésta es que hay que descubrirla en una cierta etapa de la vida. Pasado ese momento, puede pasar lo que me ocurre a mí: no le encuentro nada de especial.
Les comenté a algunos de mis compañeros de trabajo que la estaba leyendo y todos coincidieron: les encantó... Por supuesto, pero ellos lo leyeron cuando tenían 15, 16, 17 años. Pero cuando superas la treintena -sí, chatos, uno ya tiene una edad, a ver si estamos atentos que lo he dicho muchas veces...- buscas y buscas entre el centeno. Pero ahí no parece haber nada.
No estoy diciendo que sea una mala novela, ni mucho menos. No me cabe duda de que es uno de los grandes clásicos de la literatura norteamericana. Pero, tras haber leído ya más de la mitad, sigo pensando que todo tiene su momento. Y el mío pasó hace tiempo.


