domingo, 08 de abril de 2007

No llores

Imagen

Una de las cosas buenas de leer otros blogs es que se te ocurren ideas para tus propios artículos. Lees, piensas, reflexionas. Y a veces sientes que tienes algo que decir. Este artículo es fruto de algo que leí hace poco en el Mi libro de multas de giovagris (Soy fan, debo reconocerlo).

Cito textualmente (es decir, corto y pego):

"No me gusta llorar. [...] Cuando creo que voy a llorar... no lo hago. Me niego a llorar por sistema. Paso. Creo que llorar es de gente débil. Que otro llore, es aceptable, pues cada uno es como es,
pero yo me niego."

No pude evitar sentirme aludido. Sin ofensas ni pudores, que conste. Simplemente, me hizo pensar en mí mismo. Y es que yo, como decía una vieja canción de Shakira, lloro una vez al mes, sobretodo cuando hay frío. Bueno, es una manera poética de decirlo - no hay que tomarlo al pie de la letra. Pero ya que últimamente estoy haciendo confesiones privadas, ahí va una más: sí, yo soy de los que lloran.

Si me tuviera que tomar las cosas a pecho, pensaría que soy débil. Sin embargo, yo no me tengo por una persona débil, al menos por lo que me he demostrado a mí mismo.

¿Por qué lloran los niños? Yo creo que es porque no saben hablar. O porque, aunque sepan, no saben cómo explicar lo que les pasa. Porque son pequeños y todo lo que les ocurre les parece tan grande como el propio mundo. Y no hay otra defensa, no hay más alternativa. Es lo único que les ayuda a enfrentarse a eso tan enorme que se les ha venido encima.

Yo me siento así a veces. Por mucho que me empeñe, no siempre hay palabras. No siempre puedo expresar lo que siento. Y, lo que es peor, a veces ni siquiera sé entender qué es lo que estoy sintiendo o por qué me está pasando. Todos nos hemos sentido así alguna vez. Así que esas veces, simplemente, necesito llorar. Porque no siempre hay alguien ahí que puede invadir tu espacio íntimo y darte el abrazo que necesitas.

Y después de una buena llorera me siento de maravilla. De hecho, la mayoría de veces acabo riéndome de mí mismo, contento, aliviado, cansado... Y listo a enfrentarme de nuevo al mundo.

Últimamente lloro mucho. Últimamente ha habido incluso días en los que he llorado hasta que se me han hinchado los ojos. Después, con la cara enrojecida, me he echado a reir. De alivio, supongo. La cosa sigue ahí, va por dentro, pero uno siente que, por lo menos durante unos minutos, se ha desahogado. Y eso ya es mucho. Por lo menos ayuda a mantenerse cuerdo.

Ahora que ya estoy recuperándome de los últimos dolores cardíacos, todavía estoy con la sensibilidad a flor de piel. De vez en cuando lloro escuchando música o lloro con las películas. Por el amor de Dios, si incluso lloro viendo Anatomía de Grey. Ya se me pasará. Porque lloro, claro. Pero también me río. Cada cosa a su tiempo y cada cosa cuando me hace falta.

Y que conste que no quiero ni una sonrisa maliciosa ni una miradita por encima del hombro ni un "mariquita" entre dientes: no se confundan, yo no creo que llorar sea de débiles y, es más, hace falta ser muy hombre para llorar frente a los demas o para confesar que uno llora.


Comentarios

Añadir un comentario

Autor: Paseante
Fecha: lunes, 09 de abril de 2007
Hora: 11:41

Bueno, yo siempre desconfío de la gente que a priori dice que no llora.

No me preguntes por qué pero es así.

Sonrisa

Soy Para, creo que voy a vomitar.
Autor: finnegan_bell
Fecha: lunes, 09 de abril de 2007
Hora: 12:39

Bueno, PARA, cada uno se toma las cosas a su manera. Pero yo tengo claro que mi hombre ideal tiene que ser de los que lloran, porque eso para mí dice mucho.

Un beso.