Es lo que es
No es por el sexo. Es por los besos. Por las caricias. Por las palabras de aliento que me gustaría susurrarte al oído, con dulzura y cercanía.
No es por tus ojos ni por tus manos. No es lo que eres ni lo que vales. Ni siquiera lo que creo que dirías o pensarías.
Es mucho más. Y eso ya es mucho. Es mirarte en cada instante como si fuera la primera vez que te veo. Es conocerte en cada gesto como si hiciera siglos que te observo. Es descubrirte en las palabras que dices y en las que guardas sólo para ti.
Es saber que yo podría ser mucho más para ti que unas cuantas letras juntas en la pantalla de tu ordenador. Es querer que seas para mí algo más que una imagen lejana y cibernética.
Es, simplemente, que me gustaría enamorarte de ti, que ya estás enamorado de mí. Y que tú te enamorases de mí, que ya estoy enamorado de ti.
Es esperar y confiar y no desesperar. Y saber, con cierto realismo triste, que al final, cuando el tiempo haya pasado, cuando entre nosotros se hayan interpuesto dos, tres, cinco hombres, todo esto se reducirá a una palabra pequeña y corta. Nada.
No es por tus ojos ni por tus manos. No es lo que eres ni lo que vales. Ni siquiera lo que creo que dirías o pensarías.
Es mucho más. Y eso ya es mucho. Es mirarte en cada instante como si fuera la primera vez que te veo. Es conocerte en cada gesto como si hiciera siglos que te observo. Es descubrirte en las palabras que dices y en las que guardas sólo para ti.
Es saber que yo podría ser mucho más para ti que unas cuantas letras juntas en la pantalla de tu ordenador. Es querer que seas para mí algo más que una imagen lejana y cibernética.
Es, simplemente, que me gustaría enamorarte de ti, que ya estás enamorado de mí. Y que tú te enamorases de mí, que ya estoy enamorado de ti.
Es esperar y confiar y no desesperar. Y saber, con cierto realismo triste, que al final, cuando el tiempo haya pasado, cuando entre nosotros se hayan interpuesto dos, tres, cinco hombres, todo esto se reducirá a una palabra pequeña y corta. Nada.

