El príncipe azul está más cerca de lo que crees
Aunque nos vemos cada día, hacía tiempo que no pasábamos un rato así, tranquilamente, charlando, tomando un café. La situación propicia para que la conversación vaya tomando cuerpo de una cierta cercanía profunda. O de una cierta profundidad cercana, para gustos los colores.
El caso es que a mi amiga Luna (no es su nombre real!) se le ocurre hacer la pregunta del millón. No, la de si he echado ya un polvo no. La otra pregunta del millón. ¿Y qué, cómo va todo?
Y yo, que suelo tener la situación controlada y que normalmente me siento bien, tenía la lengua suelta ese día y un pequeño agujero en el corazón (o en el alma o en la cabeza, pero agujero al fin y al cabo).
Así que por el agujerito en cuestión me empecé a vaciar. Le conté lo indefenso, vacío y desesperado que me había sentido después de lo de Alb. La situación completa, con todos los detalles. Y sus ojos se abrían cada vez más, hasta que eran como dos platos de cerámica en la pared de una casa andaluza. Es mucho lo que he contado a mis amigos y lo que he contado en el blog. Pero también he callado mucho, porque no sabía cómo expresarlo o porque, simplemente, no quería expresarlo. Pero a ella se lo dije todo.
Y le conté lo de mi pasión blogger. Ya lo había leído, por supuesto. Pero le di toda la información. Le dije quién era el blogger en cuestión (supongo que ahora que sólo dos personas lo saben, y no se conocen entre ellas, ya es oficialmente un secreto). Estuvimos repasando su blog (el de él), los artículos, los comentarios.
"Es muy duro haber encontrado un príncipe azul y que él ni siquiera sepa que para ti es un príncipe azul", le dije.
Y lo que vino después me desarmó por completo. Porque me gusta que mis amigos me digan las verdades, aunque a veces sean puñetazos de realidad que duelen en la boca del estómago. Y yo ya me iba preparando para el golpe... Pero no estaba preparado para esto.
Para lo que ella dijo:
"Eres mucho más tonto de lo que parece. ¿Un príncipe azul? ¿Y tú para qué quieres un príncipe azul? Tu príncipe azul está más cerca de lo que crees. ¿Sabes quién es un príncipe? Tú eres un príncipe azul. Eres simpático, divertidísimo, inteligente y guapo. Tienes unos labios estupendos y unos ojos preciosos y sinceros. Y creo que a poca gente he conocido tan tierna y cariñosa como tú. Amas sin medida. Amas con locura. Amas por completo. Mira cómo nos tratas a nosotros, tus amigos. Nos quieres por encima de todas las cosas. Así que imagínate cómo eres capaz de amar a un hombre cuando te enamoras... Eres un tío realmente excepcional. Y quien no lo vea es que es muy corto de vista. No busques un príncipe. Tú eres el príncipe. Y encontrarás a alguien que te quiera como te mereces. Porque mereces que te quieran, por lo menos, como tú lo haces."
Lloré. Como un niño.
A veces, las verdades no duelen. A veces, no son puñetazos.
A veces, las verdades son ese abrazo y esa caricia que uno necesita.
El caso es que a mi amiga Luna (no es su nombre real!) se le ocurre hacer la pregunta del millón. No, la de si he echado ya un polvo no. La otra pregunta del millón. ¿Y qué, cómo va todo?
Y yo, que suelo tener la situación controlada y que normalmente me siento bien, tenía la lengua suelta ese día y un pequeño agujero en el corazón (o en el alma o en la cabeza, pero agujero al fin y al cabo).
Así que por el agujerito en cuestión me empecé a vaciar. Le conté lo indefenso, vacío y desesperado que me había sentido después de lo de Alb. La situación completa, con todos los detalles. Y sus ojos se abrían cada vez más, hasta que eran como dos platos de cerámica en la pared de una casa andaluza. Es mucho lo que he contado a mis amigos y lo que he contado en el blog. Pero también he callado mucho, porque no sabía cómo expresarlo o porque, simplemente, no quería expresarlo. Pero a ella se lo dije todo.
Y le conté lo de mi pasión blogger. Ya lo había leído, por supuesto. Pero le di toda la información. Le dije quién era el blogger en cuestión (supongo que ahora que sólo dos personas lo saben, y no se conocen entre ellas, ya es oficialmente un secreto). Estuvimos repasando su blog (el de él), los artículos, los comentarios.
"Es muy duro haber encontrado un príncipe azul y que él ni siquiera sepa que para ti es un príncipe azul", le dije.
Y lo que vino después me desarmó por completo. Porque me gusta que mis amigos me digan las verdades, aunque a veces sean puñetazos de realidad que duelen en la boca del estómago. Y yo ya me iba preparando para el golpe... Pero no estaba preparado para esto.
Para lo que ella dijo:
"Eres mucho más tonto de lo que parece. ¿Un príncipe azul? ¿Y tú para qué quieres un príncipe azul? Tu príncipe azul está más cerca de lo que crees. ¿Sabes quién es un príncipe? Tú eres un príncipe azul. Eres simpático, divertidísimo, inteligente y guapo. Tienes unos labios estupendos y unos ojos preciosos y sinceros. Y creo que a poca gente he conocido tan tierna y cariñosa como tú. Amas sin medida. Amas con locura. Amas por completo. Mira cómo nos tratas a nosotros, tus amigos. Nos quieres por encima de todas las cosas. Así que imagínate cómo eres capaz de amar a un hombre cuando te enamoras... Eres un tío realmente excepcional. Y quien no lo vea es que es muy corto de vista. No busques un príncipe. Tú eres el príncipe. Y encontrarás a alguien que te quiera como te mereces. Porque mereces que te quieran, por lo menos, como tú lo haces."
Lloré. Como un niño.
A veces, las verdades no duelen. A veces, no son puñetazos.
A veces, las verdades son ese abrazo y esa caricia que uno necesita.
No tienes que buscar a ningún príncipe azul... tú eres el príncipe azul de alguien que está esperando que aparezcas!
