Mucho por decir
Es increíble como a veces uno es consciente de que todavía tiene muchas cosas por decir. A pesar de que a veces siento que ya me he vaciado por completo, que me estoy repitiendo, que mis artículos son una sucesión cíclica de sentimientos que vuelven una y otra vez...
Y, sin embargo, tengo la sensación de que me queda mucho por decir.
Todavía creo que aún no les he dado suficientemente las gracias a todas las personas que me comentan periódicamente y que, no sólo eso, sino que además se implican, me animan, me dan consejos, me dan afecto. A pesar de no conocernos.
Todavía creo que aún no he hablado lo suficiente de mí. Que tengo muchos recodos y recovecos por explorar, por descubrir y por mostrarle a todo aquel que se tome un rato para intersarse por lo que cuento.
Todavía creo que aún no he hablado lo suficiente de la gente a la que quiero. De mis padres, que son los cimientos de mi vida porque, literalmente, me lo han dado todo. De esos amigos especiales que son los hermanos que nunca tuve. De esos compañeros de trabajo que son más que compañeros y que un buen día se convirtieron en los amigos fieles que siempre están dispuestos a compartir un café y una charla.
Y de ti, que estás ahí, que sigues existiendo y sigues ocupando este espacio tan grande en mi vida, en mis horas, en mi corazón. Sin caer en la cursilería, de ti, al que siento que no conozco pero amo.
Si supieras cuánto significas para mí. Simplemente si lo supieras. Con una sonrisa tuya podría conformarme...
A veces me quejo de que no conozco a nadie especial, a nadie que me haga sentir como me quiero sentir. Pero es que, en realidad, es imposible. No puedo conocer a nadie que me atraviese directamente y llegue hasta el fondo de mi pecho. Porque ahí ya estás tú. Como dice mi querida Pampanitos, eres esa droga dura de la que no puedo desengancharme. ¿Cómo voy a tener otros vicios, si mi vicio favorito sigues siendo tú?
Y ya sé que es una espiral contínua y eterna, que esto no va a parar a ningún sitio. Lo que voy a conseguir con todo esto es un mareo descomunal, un perfecto dolor de cabeza y los labios hinchados cuando me caiga de morros al suelo.
¿Y te preguntas si lo que siento es de verdad? ¿Tú qué crees? Te amo aunque no me conozcas. Te amo aunque no lo sepas. Te amo aunque te hagas el loco. Te amo aunque andes despistado. Te amo aunque hayas dejado de hablar. Te amo porque quiero, porque me da la gana.
Y te amo porque me haces tener ganas de decir lo mucho que me queda por decir...
. otro besote fuerte

