Cómo te sueño yo
Te sueño alegre y ojeroso, porque mis ronquidos no te dejan dormir, porque te despertaste en mitad de la noche y quisiste que hiciéramos el amor, porque estuvimos charlando, desnudos y abrazados en la cama hasta que empezaba a amanecer.
Te sueño ojeroso y alegre, porque pasaste la noche en vela mirando cómo yo dormía, porque decidiste despertarme con besos suaves y una mano en el vientre, porque hablaste y hablaste hasta el amanecer para que la noche no terminara nunca.
Te sueño divertido y nostálgico, capaz de llorar viendo la sonrisa de un niño o un atardecer en la playa o cualquier película romántica y ñoña, o el último capítulo de Friends.
Te sueño nostálgico y divertido, haciendo que me desternille con tus barbaridades, incapaz de tomarte una conversación en serio, soltando la palabra más inoportuna en el momento menos adecuado, recitando de memoria los diálogos de nuestra comedia favorita.
Te sueño tierno y poderoso, porque me riñes cuando tienes razón, porque compartes el peso de esta carga familiar, porque eres tú quien decidió comprometerse sin que nadie lo pidiera.
Te sueño poderoso y tierno, porque mereces que te riña algunas veces, pero no puedo, porque me cargo el peso de esta cruz para que te sea más liviano, aunque no te diga nada, porque no necesitaba oir de tus labios que ibas a estar siempre a mi lado, porque tus ojos ya lo habían dicho.
Te sueño alegre, ojeroso, nostálgico, divertido, poderoso y tierno. Pero, sobretodo, te sueño. Sobretodo, yo sueño.


