Que conste que yo no quiero ser una pretty woman

Estoy fatal de lo mío. Me apetecía ver una película esta tarde y como con la tele no se puede contar, porque te deja tirado cuando más la necesitas, le he echado mano a mi colección de deuvedés (modesta, debo reconocerlo, pero muy currada).
A pesar de que he tenido Love actually en la mano (ya hubiera sido sobredosis volverla a ver otra vez esta semana) y de haber rechazado las tentaciones de ponerme Yentl (sin comentarios, please), El sexto sentido (¡es que esta ya me sé cómo acaba!) o Los increíbles (que a mí no me hace falta que estén mis sobrinos por casa para ponerme una peli de dibujos), al final me he decantado por... ¡Pretty woman!
No sé. No sé qué me ha pasado. El caso es que la he puesto pensando que me agobiaría al cabo de un rato... y al final me la he tragado enterita. Será que me estoy convirtiendo ya en mi madre. Porque la peliculita en cuestión es la favorita de mi madre. Yo creo que es la única película que ha visto entera más de cinco veces. Y que cada vez que la echan por la tele, se la vuelve a tragar.
Claro que, lo mío es peor. Yo no la veo cuando la ponen en la tele, no. ¡Yo me la pongo en DVD!
Lo dicho. Que estoy fatal de lo mío...
PD. Que conste, también, que con Pretty woman no lloro, a diferencia de mi amada progenitora.

