Sin desayuno

Lo que más echo de menos los días de fiesta es el desayuno con mis compañeros. Creo que es el segundo lugar del mundo en el que mejor me encuentro. Desayunando con ellos. Compartiendo conversaciones íntimas, chistes, carcajadas, comentarios y otras barbaridades varias (que suelen salir, mayoritariamente, de mi boca).
Por eso me gusta ir a trabajar. Por esos 20 minutos diarios que me dan la vida.


