Mi yo pedagógico

Recientemente tuve una conversación extraña con uno de mis amigos. Sin venir a cuento me preguntó "¿Cómo es?".
- Cómo es ¿el qué? - le contesté.
- Tener una relación con otro hombre. ¿Cómo es?
- Pues, no sé. Conoces a alguien. Te gusta. Quieres conocerle más y al final te acabas enamorando y formando una pareja.
- Ya, eso me lo imagino. Pero, ¿en qué es diferente de tener una relación con una mujer?
- ¿¿Quieres que te cuente lo que hacemos en la cama?? - le dije.
- No, no. No me refiero a eso. Me refiero a la relación en sí. Al día a día.
- Pues, chico, ni idea. No he tenido nunca una relación con una mujer pero imagino que, básicamente, debe ser igual. ¿Cómo es tu relación con tu mujer?
- Pues... normal, no sé. Vivimos juntos. Compartimos las cosas.
- Pues con otro hombre, lo mismo. Sólo que los pelos en la ducha no son tan largos y en la colada no hay bragas, sólo calzoncillos. Por lo demás, todo es igual: vas a comprar al Mercadona, te levantas cada día para ir a trabajar, haces la cena, ves la tele... Como todas las parejas, supongo.
- Ya.
Creo que mis explicaciones no le dejaron muy convencido. Pero es que, en realidad, no hay más misterio.


