Está usted gordo

- Debería usted perder peso, señor Bell.
El médico me mira disfrazado con su bata blanca, protegido tras unas gafas absurdas. Montones de horas de estudio, infinidad de años de carrera, de especialización, de ejercicio profesional... para llegar a una conclusión evidente para cualquiera que tenga ojos en la cara.
- No, no. Nada de señor Bell. El señor Bell es mi padre. A mí todo el mundo me llama Finn -le espeto entre digno e insolente.
Ni se inmuta.
- Y además debería usted dejar de fumar.
- ¡Pero si ya no fumo!
- Claro que sí. Fuma usted a escondidas. Le he visto.
- ¿Cómo que me ha visto? Pero si nos acabamos de conocer...
Y entonces me despierto. Vale. Tres conclusiones rápidas: tengo que perder peso, tengo que dejar de fumar a escondidas y tengo que dejar de ver series de médicos antes de irme a dormir.


