Declaración de intenciones

En los próximos 100 años tengo planeado dedicarme a usted. A conocer cada uno de los milímetros de su cuerpo pálido. A conocer cada uno de los secretos de su cerebro inexplorado. A entregarle mis alegrías y mis penas. A recoger sus pedacitos uno a uno cada vez que vuelva usted destrozado de trabajar.
Porque en los próximos 100 años tengo planeado ser el rostro que usted vea cada día al meterse en la cama y al despertarse. En los próximos 100 años tengo planeado ser la figura humana que aparezca junto a usted en sus retratos de familia. Su acompañante en las bodas, bautizos, comuniones y demás eventos de la vida social cotidiana.
En los próximos 100 años tengo previsto viajar a 100 países. Y mis planes lo incluyen a usted como compañero de viajes. Y como amante, esposo y amigo fiel.
Más allá no lo sé. En 101 años no me pregunte, porque ahí se acaba mi agenda. Pero en los próximos 100 años tengo planeado, con todos los respetos, dedicarme en cuerpo y alma a usted. Vamos, si tiene usted un momento y le va bien...

