La conversación de moda

Últimamente, en nuestros desayunos de café y conversación (yo no tomo café, sólo batido de cacao) sólo hablamos de trabajo -que viene siendo lo normal-, de sexo y demás relaciones humanas -otro tema habitual- y al tercer lugar del ranking se ha encaramado con fuerza el tema de moda: lo mal que está todo.
Que si la vivienda es muy cara, que si los sueldos muy bajos, que si lo difícil que es llevar una casa adelante -y los que vivimos solos más-, que si somos una generación perdida, que si quién nos va a pagar las pensiones, que qué pensiones si cuando nos toque retirarnos ya no habrá de eso...
Y, últimamente, la conclusión a la que llegamos los que tenemos estudios universitarios (que somos todos) es que nos arrepentimos muchísimo de haber tirado una media de 5 años de nuestra vida estudiando. Sí, porque si nos hubiéramos puesto a trabajar a los 16, hoy en día tendríamos todos nuestro piso medio pagado, por poner sólo un ejemplo.
Y siempre que pienso en eso, me acuerdo de lo que me dice mi padre muchas veces... "Si yo hubiera estudiado".
Pues parece que mi pobre padre se equivoca en eso. La universidad (y las carreras universitarias, por ende) va ganando desprestigio a marchas forzadas.
Yo ya no sé qué pensar, sinceramente. No me arrepiento de haber estudiado una carrera que no he ejercido jamás. Pero también pienso que, realmente, las cosas hubieran sido muy distintas si me hubiera puesto a trabajar y hubiera estudiado después.
Pero, realmente, lo de "qué hubiera sido de mi vida si..." es pura ficción. Simplemente para pasar el rato durante los 20 minutos de desayuno, entre trago de café o de batido de cacao y mordisco al croissant o al bocadillo...

