Vidas (y muertes) paralelas

Mientras los diseñadores presentaban su nueva idea a uno de los ejecutivos de Microsoft, Folole Muliaga, una maestra de escuela, enfermaba gravemente a causa de una afección respiratoria.
Mientras en Microsoft ponían en marcha el proyecto 'Surface', Folole vivía conectada a un respirador.
Tiempo después, un operario de la compañía eléctrica recibía un aviso para desplazarse al domicilio de una familia que debía algo más de 120 dólares en concepto de una factura impagada de la luz.
Mientras el operario procedía a cortar el suministro a la familia de Folole, Gabo viajaba en tren a su Aracataca natal, haciendo frente a un miedo atávico que lo había mantenido alejado de su pueblo durante muchísimos años.

Cuando el respirador de Folole dejaba de funcionar y de suministrarle oxígeno, ella, irremediablemente, moría. Su espíritu se convertía en un millón de mariposas amarillas que viajaban hasta Colombia para recibir a Gabo, que llegaba a la estación de su pueblo.
Al día siguiente, mis ojos se posaban en los links que conducían a las historias del Surface, de Folole y de Gabo. Las tres allí, a un solo click de distancia. Mi capacidad de sorpresa puesta a prueba, de nuevo, gracias a las noticias.
¿Para qué quiero leer novelas? La vida ya es, muchas veces, suficientemente sorprendente.

