Impotencia

No he podido hacer nada para ayudarla. Ni siquiera para consolarla. O para que se desahogara.
Simplemente me ha dicho que no era el lugar ni el momento y que no estaba bien pero que no quería hablar de ello porque no le apetecía ponerse a llorar.
Y yo me he quedado ahí, frente a ella, lleno de impotencia y desconcierto, sin saber si moverme, si quedarme o irme.
Y lo único que he podido hacer es darle un beso y decirle algo que ya sabe de sobras: que cuenta conmigo para lo que haga falta.

