Bocados y bollycados...
Antes de comenzar, debo dejar muy clarito que esta idea se la he fusilado a Syldavia. Espero que no te importe, chatilla. Un beso.
Me gustan los perros carlinos, que son como el que sale en Men in Black, pero no puedo tener uno porque mi piso es de alquiler y la propietaria no me lo permite. Además, son perros que necesitan mucha compañía y yo paso toda la mañana fuera de casa.
No soy muy amigo de los lugares abarrotados de gente. Suelen ponerme de mal humor. También me ponen de mala leche la lluvia y el viento. Pero me encantan los colores del otoño y el olor especial que tiene el invierno.
Me gustan los sábados, son el mejor día. Los domingos por la tarde son mortales. Y los días de fiesta sólo lo son si la compañía es buena. No me gusta estar solo. No me gusta vivir solo. No me gusta comer solo. Prefiero no comer a tener que hacerlo solo.
Cuando voy acompañado o en grupo a algún sitio, nunca entro el primero. Es una manía como otra cualquiera.
De pequeño me perdí los tunos. Recuerdo las panteras rosas, los círculos rojos, los phoskitos, los bonys, los tigretones, los bucaneros a duras penas... Pero mis favoritos eran los bollycaos. Algunos niños del colegio estuvieron un tiempo cachondeándose de mí porque una vez, en la tienda, me equivoqué y le pedí a la tendera un 'bollycado' en vez de un bollycao...
Mis mejores amigos son como si fueran los hermanos que nunca tuve y, además, creo firmemente que son mis ángeles de la guardia, porque desde que los conozco me pasan cosas buenas.
Ya no me hablo con mi ex porque después de 5 años y medio de relación, no quiero aceptar una amistad descafeinada. O todo o nada. Él ha querido tirar por el camino de enmedio. Pero para mí ese camino no está. Yo opto por el nada. Al fin y al cabo, él se lo pierde. Y mi madre en esto me apoya incondicionalmente.
No dependo emocionalmente de mi madre aunque, junto con mi chico, es la persona a la que más quiero en el mundo. Me han echado las cartas tres veces. Mi madre siempre sale, ahí a mi lado. Porque mi madre es la presencia más constante en mi vida. Y me entiende y me apoya. E intenta comprenderme y respetar lo que hago y lo que elijo.
Me enrollo como una persiana cuando me pongo a escribir. Creo que se nota. Así que vamos a ir por la vía rápida: trago algunas canciones de reggaetón y de Camela, sólo algunas, pero no de los Mojinos Escozíos.
Quiero casarme y tener hijos. Me gustan los finales tristes sólo en el cine, porque en la vida, si es triste, nunca es el final.
Y, como ya dije, lloro una vez al mes, como Shakira. Y a veces me copio ideas para los posts, pero espero que me lo permitan los interesados.
Me gustan los osos de peluche y de carne y hueso. Me vuelven loco las vacas y me encanta la leche. Para eso soy como un niño.
No tomo café y la Coca-Cola me gusta light y sin cafeína, aunque TT me está aficionando a la Zero. Prefiero el Nesquik al Cola-Cao y son un firme defensor de la nocilla, la que sea, a cualquier edad. Más nocilla y más sexo. Y menos pelearse.
Y si me ha quedado largo el post, ruego me disculpen.
Y una cosa para acabar: soy un romántico, un blando, un ñoño. Quiero, a mi manera, a todos mis lectores habituales y a los que me suelen dejar mensajes. Y a aquellos cuyas vidas voy siguiendo a través de sus propios blogs.
Me gustan los perros carlinos, que son como el que sale en Men in Black, pero no puedo tener uno porque mi piso es de alquiler y la propietaria no me lo permite. Además, son perros que necesitan mucha compañía y yo paso toda la mañana fuera de casa.
No soy muy amigo de los lugares abarrotados de gente. Suelen ponerme de mal humor. También me ponen de mala leche la lluvia y el viento. Pero me encantan los colores del otoño y el olor especial que tiene el invierno.
Me gustan los sábados, son el mejor día. Los domingos por la tarde son mortales. Y los días de fiesta sólo lo son si la compañía es buena. No me gusta estar solo. No me gusta vivir solo. No me gusta comer solo. Prefiero no comer a tener que hacerlo solo.
Cuando voy acompañado o en grupo a algún sitio, nunca entro el primero. Es una manía como otra cualquiera.
De pequeño me perdí los tunos. Recuerdo las panteras rosas, los círculos rojos, los phoskitos, los bonys, los tigretones, los bucaneros a duras penas... Pero mis favoritos eran los bollycaos. Algunos niños del colegio estuvieron un tiempo cachondeándose de mí porque una vez, en la tienda, me equivoqué y le pedí a la tendera un 'bollycado' en vez de un bollycao...
Mis mejores amigos son como si fueran los hermanos que nunca tuve y, además, creo firmemente que son mis ángeles de la guardia, porque desde que los conozco me pasan cosas buenas.
Ya no me hablo con mi ex porque después de 5 años y medio de relación, no quiero aceptar una amistad descafeinada. O todo o nada. Él ha querido tirar por el camino de enmedio. Pero para mí ese camino no está. Yo opto por el nada. Al fin y al cabo, él se lo pierde. Y mi madre en esto me apoya incondicionalmente.
No dependo emocionalmente de mi madre aunque, junto con mi chico, es la persona a la que más quiero en el mundo. Me han echado las cartas tres veces. Mi madre siempre sale, ahí a mi lado. Porque mi madre es la presencia más constante en mi vida. Y me entiende y me apoya. E intenta comprenderme y respetar lo que hago y lo que elijo.
Me enrollo como una persiana cuando me pongo a escribir. Creo que se nota. Así que vamos a ir por la vía rápida: trago algunas canciones de reggaetón y de Camela, sólo algunas, pero no de los Mojinos Escozíos.
Quiero casarme y tener hijos. Me gustan los finales tristes sólo en el cine, porque en la vida, si es triste, nunca es el final.
Y, como ya dije, lloro una vez al mes, como Shakira. Y a veces me copio ideas para los posts, pero espero que me lo permitan los interesados.
Me gustan los osos de peluche y de carne y hueso. Me vuelven loco las vacas y me encanta la leche. Para eso soy como un niño.
No tomo café y la Coca-Cola me gusta light y sin cafeína, aunque TT me está aficionando a la Zero. Prefiero el Nesquik al Cola-Cao y son un firme defensor de la nocilla, la que sea, a cualquier edad. Más nocilla y más sexo. Y menos pelearse.
Y si me ha quedado largo el post, ruego me disculpen.
Y una cosa para acabar: soy un romántico, un blando, un ñoño. Quiero, a mi manera, a todos mis lectores habituales y a los que me suelen dejar mensajes. Y a aquellos cuyas vidas voy siguiendo a través de sus propios blogs.

