Ahora sé cómo nacen las estrellas

Me he enterado esta tarde. Hacía días que éramos muchos los que estábamos pendientes de su blog. Marcos, como podía, nos iba contando cómo iban las cosas. Todo parecía ir bien, así que esta tarde he clickado en su link con el mayor de los optimismos.
Me ha costado darme cuenta. No he podido asimilarlo. O no he querido. No lo sé. Ahora aún me cuesta un poco. Se hace muy difícil pensar que, simplemente, ya no está.
Es curioso pensarlo: ni siquiera le conocía. Pero le he llorado como si se hubiera ido uno de mis amigos de toda la vida.
A veces pensamos que la vida es una mierda y es solamente una frase hecha. Pero hoy, esta tarde, lo he pensado. La vida es una mierda. Y hoy, por desgracia, no es sólo una expresión. Hoy me siento un poco más ridículo, un poco más solo, un poco más impotente y un poco más furioso. Hoy tengo dos manos que no pueden hacer nada más que escribir estas palabras. Que son para desahogarme. Que son para recordarle. Que son para fijar su memoria en mi memoria para siempre. Que sirven para no olvidar nunca la punzada de dolor que me ha cruzado al enterarme.
Aún ahora me cuesta un poco mantenerme totalmente entero y sereno. Sobretodo cuando pienso en Álex. No sé cómo se siente. Pero estoy convencido de que tiene que estar viviendo un torbellino en su interior. Que debe buscar calma y paz y se le debe hacer imposible encontrarlas.
Hoy pienso que, en efecto, la vida es un poco más una mierda. Porque hay demasiadas cosas que se quedan por hacer y por decir. Porque ningún padre debería enterrar a sus hijos...
Ahora sé cómo nacen las estrellas.

