El gran día
Bueno, pues llegó el gran día. Yo pensé, al despertarme hace unos minutos, que siendo el día que es se abriría el cielo y la mano de Dios me acariciaría la cara. O algo así. Algo grande, vamos.
Pero no. Me he despertado con mucho sueño, he ido dando tumbos hasta el baño y ahora estoy aquí escribiendo. Más o menos como un día cualquiera.
Igual cuando salga a la calle todo el mundo me felicita, me besa y me abraza por ser un valiente y vivir mi sexualidad de una forma plena. O cuando llegue al trabajo me suben el sueldo. Por ser un gay orgulloso.
O quizás el día pase sin más pena ni gloria. Con los de siempre mirando mal, los de siempre pensando mal y los de siempre diciendo que lo mío es pecado y que voy directo al infierno. Y que eso de que seamos una familia, nada de nada. Familia es lo de siempre, lo tradicional.
A lo sumo, cuando esta noche llame a mi madre por teléfono me hará algún comentario si es que lo ha visto por la tele. Pero nada más.
Ni mano de Dios, ni 'felicidades por ser un gay orgulloso', ni aumento de sueldo...
Aunque no todo es malo. Que no, hombre, que no. Que no soy tan negativo. Hoy en día es algo más fácil salir del armario. Hoy en día somos un poco más normales, un poco más visibles. También un poco menos reivindicativos, pero incluso eso puede ser una buena señal. En 30 años hemos avanzado mucho.
Y lo que nos queda por avanzar empieza hoy. Como todo gran camino. Con un pequeño paso. Simplemente diciendo: Soy gay. Soy un tío normal. Sólo quiero ser feliz.
Exactamente lo mismo que tú.
Pero no. Me he despertado con mucho sueño, he ido dando tumbos hasta el baño y ahora estoy aquí escribiendo. Más o menos como un día cualquiera.
Igual cuando salga a la calle todo el mundo me felicita, me besa y me abraza por ser un valiente y vivir mi sexualidad de una forma plena. O cuando llegue al trabajo me suben el sueldo. Por ser un gay orgulloso.
O quizás el día pase sin más pena ni gloria. Con los de siempre mirando mal, los de siempre pensando mal y los de siempre diciendo que lo mío es pecado y que voy directo al infierno. Y que eso de que seamos una familia, nada de nada. Familia es lo de siempre, lo tradicional.
A lo sumo, cuando esta noche llame a mi madre por teléfono me hará algún comentario si es que lo ha visto por la tele. Pero nada más.
Ni mano de Dios, ni 'felicidades por ser un gay orgulloso', ni aumento de sueldo...
Aunque no todo es malo. Que no, hombre, que no. Que no soy tan negativo. Hoy en día es algo más fácil salir del armario. Hoy en día somos un poco más normales, un poco más visibles. También un poco menos reivindicativos, pero incluso eso puede ser una buena señal. En 30 años hemos avanzado mucho.
Y lo que nos queda por avanzar empieza hoy. Como todo gran camino. Con un pequeño paso. Simplemente diciendo: Soy gay. Soy un tío normal. Sólo quiero ser feliz.
Exactamente lo mismo que tú.


