Desgraciao
No debería haberlo hecho hoy. Demasiado dormido. Demasiadas prisas. El resultado es que me he desgraciado.
El caso es que mi madre me regaló la semana pasada una maquinilla de esas que sirven para hacerse estilismos varios en la perilla, el pelo, las patillas...
Y se me ha ocurrido estrenarla esta mañana. Con resultados desastrosos. Mi perilla, mi estupenda, tupida, poblada y asilvestrada perilla ha sido quien ha pagado las consecuencias.
He elegido el numerito equivocado y ha desaparecido casi en su totalidad. Sólo queda una leve sombra, testigo mudo de lo que en tiempos fue mi perilla, mi estupenda, tupida, poblada y asilvestrada perilla.
Eso sí, mis compañeras de trabajo, cuando me han visto, me han dicho que estaba guapísimo y que me había quitado varios años de encima. Eso, arreglándolo. Sólo me faltaba eso. ¡Que no! Que yo no quiero parecer más joven. Que estoy contento con la edad que tengo. Que empiezo a ser un madurito interesante, con alguna cana en la perilla y en la cabeza...
Por suerte es vello facial. Y el vello facial vuelve a salir con suma facilidad.
Con las entradas de la cabeza no me pasa lo mismo. El pelo ahí no vuelve a salir. Miro a mi padre y me echo a temblar. Me espera un futuro de calvicie imperfecta. Maldita genética.
No somos nadie.
El caso es que mi madre me regaló la semana pasada una maquinilla de esas que sirven para hacerse estilismos varios en la perilla, el pelo, las patillas...
Y se me ha ocurrido estrenarla esta mañana. Con resultados desastrosos. Mi perilla, mi estupenda, tupida, poblada y asilvestrada perilla ha sido quien ha pagado las consecuencias.
He elegido el numerito equivocado y ha desaparecido casi en su totalidad. Sólo queda una leve sombra, testigo mudo de lo que en tiempos fue mi perilla, mi estupenda, tupida, poblada y asilvestrada perilla.
Eso sí, mis compañeras de trabajo, cuando me han visto, me han dicho que estaba guapísimo y que me había quitado varios años de encima. Eso, arreglándolo. Sólo me faltaba eso. ¡Que no! Que yo no quiero parecer más joven. Que estoy contento con la edad que tengo. Que empiezo a ser un madurito interesante, con alguna cana en la perilla y en la cabeza...
Por suerte es vello facial. Y el vello facial vuelve a salir con suma facilidad.
Con las entradas de la cabeza no me pasa lo mismo. El pelo ahí no vuelve a salir. Miro a mi padre y me echo a temblar. Me espera un futuro de calvicie imperfecta. Maldita genética.
No somos nadie.

