Recibes cartas

A veces recibes cartas, que vienen de lejos con palabras bellas para acariciar tus oídos como quien recibe la caricia de un bebé recién nacido.
A veces te dedican palabras que no sabes si mereces o no sabes exactamente qué has hecho para merecerlas. Pero están ahí. Y sientan bien. Y te alegran el día y, si me apuras, la semana.
A veces te preguntas qué has dicho o hecho para despertar en otros la curiosidad, o la gratitud, o la admiración, o el respeto. O el cariño. Aunque este último es el que más te llena.
A veces recibes cartas en la pantalla de tu ordenador... como la que yo he recibido.
Gracias por tus palabras, Ard. Este post te lo merecías.

