La prueba de fuego
No sé por qué, pero creí que el mes de julio iba a ser el mismo infierno. Desde el final de junio, a medida que iban cayendo los días, 27, 28, 29... miraba a julio con desconfianza. Creía que todo iba a cambiar. Creía que todo se acababa. Creía que esas cosas-que-no-digo-nunca iban a pesar como una losa. Que se me acababan la luz y el oxígeno. Que iba a volver a morirme en vida.
Y llegó el día 1 de julio. Y me encomendé a la vírgen, con aquello de 'virgencita, por lo menos que me quede como estoy'.
Y nada fue mal. Todo ha ido a mejor. Todo ha ido a más. Era mi prueba de fuego. Y se ha superado.
Gracias por un mes maravilloso. Gracias por unos meses maravillosos. Gracias por seguir ahí. Por demostrarme con hechos todo lo que decías con palabras.
Eso es lo que hacen los hombres de verdad. Y tú eres un hombre de verdad. Demostrado.
Y llegó el día 1 de julio. Y me encomendé a la vírgen, con aquello de 'virgencita, por lo menos que me quede como estoy'.
Y nada fue mal. Todo ha ido a mejor. Todo ha ido a más. Era mi prueba de fuego. Y se ha superado.
Gracias por un mes maravilloso. Gracias por unos meses maravillosos. Gracias por seguir ahí. Por demostrarme con hechos todo lo que decías con palabras.
Eso es lo que hacen los hombres de verdad. Y tú eres un hombre de verdad. Demostrado.
Tags: julio

