Corazón partío... literalmente

Leía esta semana un artículo que hablaba de lo de los corazones partidos. Y es que resulta que existen. Vamos, que el que tiene mal de amores puede llegar, de verdad, a tener el corazón roto. Porque las peleas, conflictos domésticos, críticas negativas y demás malos ratos tienden a aumentar en más de un 30% el riesgo de padecer ataques cardíacos.
Así se desprende de un estudio británico que concluye que el estrés y la ansiedad producidos por una relación sentimental negativa influyen de mala manera en la salud del corazón.
Vamos, más o menos lo que ya sabíamos: que lo mejor para la salud es que lo quieran a uno mucho. Y follar. Eso no hace falta que lo diga ningún estudio pero ya lo digo yo: follar es sanísimo.


