viernes, 19 de octubre de 2007

Apagón en ciernes

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Ya que la semana laboral empezó con tema ecologista, vamos a terminarla con un post de idéntica temática.

Para el próximo 15 de noviembre a las 20 horas está convocado un nuevo apagón de cinco minutos, como el que ya tuvo lugar en febrero, en protesta por el calentamiento global, producido por la emisión incontrolada de gases y el llamado 'efecto invernadero'.

Diversas asociaciones ecologistas y de acción ciudadana y sindical están detrás de esta iniciativa que, como ya ocurrió hace unos meses, tendrá alcance mundial. Si en febrero se logró una cierta penumbra en las ciudades más importantes del planeta, ahora se intentará que esos cinco minutos de protesta supongan una oscuridad total.

La protesta consistirá en algo tan sencillo como apagar las luces. De los domicilios particulares, de los centros de trabajo, de las tiendas, de los bares... Se pide también que se detengan los vehículos en los arcenes de las carreteras -siempre que se pueda hacer con total seguridad- y apaguen sus faros. Durante esos cinco minutos de oscuridad, se harán sonar cacerolas, campanas, petardos... Todo a oscuras, pero con mucho ruido, para hacer ver a las administraciones que el tema del calentamiento global es importante y prioritario.

El apagón se hará coincidir con la reunión mundial de la Comisión Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), que tendrá lugar del 12 al 17 de noviembre en Valencia.

Aunque parezca una iniciativa absurda, no lo es en absoluto. Todo lo que se haga, cuenta. Y más si el seguimiento es masivo. En el apagón de febrero, el consumo eléctrico en España bajó un 2'5 %. Aunque las companías energéticas dijeran lo contrario, fue suficiente como para que se 'notara' la protesta.

Además de unirse a protestas como ésta, hay muchas más cosas que se pueden hacer, como usar bombillas de óptimo rendimiento y bajo consumo, utilizar el transporte público... Todo lo que se haga será un pequeño granito de arena. Pero recordemos que las playas más grandes están hechas de muchos granitos de arena. Nuestro esfuerzo, por pequeño que sea, cuenta.

Y, finalmente, para acallar un poco las voces de los detractores, hay que recordar que, como ya se demostró en el apagón de febrero, no habrá consecuencias para la red eléctrica. Es decir, que no habrá fallos técnicos ni sistémicos. Las voces críticas con esta iniciativa dicen que será peor el remedio que la enfermedad, porque a las 20 horas y cinco minutos, cuando se vuelvan a encender todas las luces, habrá sobrecargas en la red energética y ello puede acarrear problemas de suministro. Esto, como decimos, se demostró ya falso en la convocatoria de febrero. Además, la responsabilidad de mantener en óptimas condiciones las redes de distribución de electricidad es de las compañías energéticas.

No obstante, y como previsión, lo ideal sería que, en el momento de volver a encender las luces, lo hiciéramos paulatinamente, poco a poco, y no todas de golpe. Además, si podemos estar físicamente sólo en una de las estancias de nuestra casa, ¿para qué vamos a dejar una luz encendida en las estancias que permanecen vacías? El mejor ahorro energético -y para nuestros bolsillos- que se puede hacer es, simplemente, no encender las luces que sean innecesarias...

Si estás de acuerdo con esta iniciativa, por favor, difúndela a través de tu correo electrónico, tu blog, foros, comentarios... Eres libre de linkar directamente a este artículo o de utilizar la información contenida en este post. Muchas gracias por tu colaboración (y por la paciencia de haber leído hasta aquí!)


Tags: medio ambiente, reivindicación

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